PREGUNTA. Tercer viaje humanitario en menos de un año (Liberia, Kenia y Liberia)…
RESPUESTA. Estos viajes se enmarcan dentro de las actividades de campañas de colaboración que tienen las fundaciones Cirujanos en Acción y Hernia International, de las que soy voluntario desde hace años. Cada vez he ido entendiendo más lo que la palabra solidaridad significa y he decidido dedicar una parte de mi tiempo de trabajo, cada 3-4 meses, a los que más lo necesitan y en el ambiente donde se puede ejercer la medicina en su más pura esencia.
P. ¿Qué ha visto en el continente africano para querer repetir?
R. Ãfrica tiene hambre de ser ayudada y su gente valora ese esfuerzo que hacemos, de modo que cuando vuelves de allà tienes la sensación de que has recibido en humanidad y cariño mucho más de lo que has dado. AllÃ, la medicina, en nuestro caso la cirugÃa, es muy distinta de lo habitual: no hay tecnologÃa, las enfermedades que tratamos son distintas de los paÃses desarrollados, los medios son extremadamente precarios y los pacientes (las personas, como a mà me gusta decir) tienen una inocencia y una confianza hacia nosotros que conmueven. Es otro mundo distinto que atraviesa nuestro cerebro y te marca la conciencia desde el primer dÃa.
P. Y de esos viajes, ¿con cuál se queda?
R. El primer viaje, en abril de 2018, fue el que más me marcó porque fue el primero y porque conocà de cerca un mundo que sólo habÃa visto en televisión o en reportajes periodÃsticos y percibà una necesidad de ayuda que no imaginaba que existiera. Encontrar a 400 pacientes en una sala, hacinados y esperando a ver quién tenÃa la suerte de ser operado por estos médicos europeos… Se te rompe el corazón.
“Ãfrica es otro mundo: atraviesa nuestro cerebro y te marca la conciencia desde el primer dÃaâ€
P. ¿Cómo es la asistencia sanitaria all�
R. No existe una estructura administrativa estatal o regional como tal y la gestión la llevan médicos de referencia en las pequeñas ciudades o poblados que trabajan en una clÃnica o ambulatorio con unos recursos muy elementales. No existen registros de pacientes, las historias clÃnicas son un cartón de apenas dos folios y la escasez de médicos, enfermeros y cirujanos es alarmante. Las instalaciones son muy rudimentarias.
P. Tiene una asociación que se llama Bisturà Solidario. ¿Cómo surgió y a qué se dedica?
R. Es una asociación sin ánimo de lucro que queremos convertir ya en fundación este año y que nació hace un año para aprovechar la solidaridad de los malagueños y dirigirla hacia los más necesitados. Por el momento, nuestra actividad en Ãfrica está condicionada a colaborar con soporte económico y tecnológico.
P. Ofrecéis formación y manos expertas para tratar las patologÃas tiroideas tan habituales en Ãfrica por la carestÃa de yodo.
R. La idea es enseñar a los médicos y cirujanos locales a hacer algunas cirugÃas por sà mismos y sin nuestra presencia. Asà se cerrarÃa por completo el cÃrculo de la solidaridad y la colaboración, si educamos al personal de enfermerÃa a moverse bien dentro y fuera del quirófano, si colaboramos en que los anestesistas puedan mejorar su técnica, si enseñamos a los médicos de allà a operar y somos capaces de dar infraestructura fÃsica y tecnológica.
“Buscamos trastornos de complejidad media-baja, gran prevalencia y sin riesgo de complicacionesâ€
P. ¿Cómo atendéis las patologÃas tiroideas en la zona?
R. Tratamos el bocio gigante mediante tiroidectomÃa total, que conlleva la necesidad de administrar tratamiento farmacológico sustitutivo de la función tiroidea de por vida. Como el acceso a la medicación no es factible en estos medios, hay dos opciones: o se deja un trocito pequeño de tiroides sin extirpar (que no es fácil de calcular) o llevamos la medicación nosotros (como he hecho en la última misión, comprometiéndome además a facilitar la medicación de por vida para los pacientes operados).

P. ¿Vosotros elegÃs qué patologÃas operar?
R. Buscamos siempre enfermedades que cumplan las siguientes caracterÃsticas: una complejidad media-baja, para que no sea necesaria mucha tecnologÃa; gran prevalencia, para que podamos encontrar muchos pacientes a los que ayudar; no tener riesgo de complicaciones postoperatorias graves, para que una vez que nos vamos del paÃs no dejemos allà pacientes con problemas potenciales “colgados†que los médicos locales no puedan solucionar; y que se puedan operar muchos pacientes en un sólo dÃa. Las patologÃas de la pared abdominal en niños y adultos (hernias en sus distintos tipos) y los bocios cumplen estos requisitos. No obstante, una vez allÃ, te pones a disposición de lo que se pueda necesitar en el sitio de trabajo y he llegado a operar histerectomÃas, peritonitis y hasta tumores testiculares, todo aquello que tu capacidad técnica te permita resolver con garantÃas para el paciente.
“La idea es enseñar a los médicos locales a hacer algunas cirugÃas sin nuestra presenciaâ€
P. ¿Cómo tomar conciencia de la necesidad que existe en estos paÃses?
R. Es muy difÃcil y más aún desde nuestra sociedad. Por ello, vamos a emprender una campaña de información activa en los centros de enseñanza secundaria para que la población joven y futura universitaria se dé cuenta de que existe un mundo que nos necesita y que haciendo un poco cada uno podemos conseguir muchÃsimo.
P. ¿Con qué se queda de esta experiencia?
R. Me quedo con las ganas de volver lo antes posible. Hemos trabajado con gran intensidad, hemos ayudado a resolver un problema de salud a 250 personas y nos hemos vaciado fÃsica y psicológicamente en ocho dÃas. Y hemos visto que hay mucho más por hacer y me he traÃdo las caras de la gente (más de 300) a la que no hemos podido operar. Al ser la segunda visita a Liberia en menos de un año, se adquiere ya más conciencia de las cosas que se pueden hacer por ayudar más a este pueblo y eso es un estÃmulo muy grande para seguir trabajando. Las alforjas vienen repletas de agradecimiento sincero y emocionado de una gente que te da lo poco que tiene.
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